25 de abril de 2011

Y loca, pero tuya, ¡qué sé yo!

Salgamos a volar,
querida mía;
subite a mi ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡con una
golondrina
en el motor!

De Vieytes nos aplauden:
"¡Viva!
¡Viva!",
los locos que inventaron el Amor;
y un ángel
y un soldado
y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco,
pero tuyo,
¡qué sé yo!
Provoco campanarios con la risa,
y al fin,
te miro y canto a media voz...

24 de abril de 2011

Girls who are boys
who like boys to be girls
who do boys like they're girls
who do girls like they're boys
*Always should be someone you really love

27 de marzo de 2011

Charles

y realmente quiero que te rías
y que digas que es un juego no más,
o me mates este mediodía, nena.

6 de marzo de 2011

Té para tres

Un sorbo de distracción buscando descifrarnos...

3 de marzo de 2011

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

22 de enero de 2011

En una semidesnudez más terrible que el desnudo

Dío Fetente se ha despertado y comienza a vestirse, es decir, a ponerse los botines. Sentado al borde del camastro, sucio y barbudo, mira en redor con aire aburrido. Alarga el brazo y coge la gorra, entrándosela en la cabeza hasta las orejas; luego se mira los pies encalcetados de groseras medias rojas, y después, hundiendo el dedo meñique en la oreja, lo sacude rápidamente produciendo un ruido desagradable.
Termina por decidirse y se pone los botines; luego, encorvado, camina hacia la puerta del cuartujo, se vuelve, mira por el suelo, y hallando una colilla de cigarro la levanta, sopla el polvo adherido y la enciende. Sale.
En los mosaicos de la terraza escucho cómo arrastra los pies. Yo me dejo estar. Pienso, no, no pienso, mejor dicho, recibo de mi adentro una nostalgia dulce, un sufrimiento más dulce que una incertidumbre de amor. Y recuerdo a la mujer que me ha dado un beso de propina.
Estoy colmado de imprecisos deseos, de una vaguedad que es como neblina, y adentrándose en todo mi ser, lo torna casi aéreo, impersonal y alado. Por momentos el recuerdo de una fragancia, de la blancura de un pecho, me atraviesa unánime, y sé que si me encontraría otra vez junto a ella desfallecerá de amor; pienso que no me importaría pensar que ha sido poseída por muchos hombres y que si me encontrara otra vez junto a ella, en esa misma sala azul, yo me arrodillaría en la alfombra y pondría la cabeza sobre su regazo, y por el júbilo de poseerla y amarla haría las cosas más ignominiosas y las cosas más dulces.
Y a medida que se destrenza mi deseo, reconstruyo los vestidos con que la cortesana se embellecerá, los sombreros armoniosos con que se cubrirá para ser más seductora, y la imagino junto a su lecho, en una semidesnudez más terrible que el desnudo.
Y aunque el deseo de mujer me surge lentamente, yo desdoblo mis actos y preveo qué felicidad sería para mí un amor de esa índole, con riquezas y con gloria; imagino qué sensaciones cundirían en mi organismo si de un día para otro, riquísimo, despertara en ese dormitorio con mi joven querida calzándose semidesnuda junto al lecho, como lo he visto en los cromos de los libros viciosos.
Y de pronto, todo mi cuerpo, mi pobre cuerpo de hombre clama al Señor de los Cielos:
-¡Y yo, yo, Señor, no tendré nunca una querida tan linda como esa querida que lucen en los cromos de los libros viciosos!

20 de enero de 2011

Henri Cartier-Bresson


Desafortunado en el juego, afortunado en el amor. Pero el amor, mi cielo, es juego y los juegos juegos son: Calderón de la Apuesta.
El amor es juego, chispeo vaginal, infarto auxiliado por la pura energía y por la energía pura.
Mis queridos, amor les tengo. Afición de la no retornable, por supuesto, porque el amor es juego y los juegos juegos son.

19 de enero de 2011

Robertito

Algunas veces, en la noche, hay rostros de doncellas que hieren con espada de dulzura. Nos alejamos, y el alma nos queda entenebrecida y sola, como después de una fiesta.

Realizaciones excepcionales... se fueron y no sabemos más de ellas, y sin embargo nos acompañaron una noche teniendo la mirada fija en nuestros ojos inmóviles... y nosotros heridos con espadas de dulzura, pensamos cómo sería el amor de esas mujeres con esos semblantes que se adentraron en la carne. Congojosa sequedad del espíritu, peregrina voluptuosidad áspera y mandadora.

10 de enero de 2011

Muchas gracias


"Aprendí que una nuez es arrugada y viejita, pero que puede ofrecer mucha, mucha, mucha miel."

8 de enero de 2011

Burroughs

Tanto da que la aspires, la fumes, la comas o te la metas por el culo, el resultado es el mismo: adicción.

2 de enero de 2011

Incertilumbre


-El suelo se rompe, Rogger.
-Carmela, el suelo no se rompe
.
-Sí (Estática y perdida, esperando que la afirmación vuelva para salvarla)... Sí, sí, el suelo se rompe, Rogger. El suelo se rompe, y es una de esas tantas verdades que se nutren de desgracias humanas. ¡De nuestras desgracias, si nos esforzamos en verlo así!
-¿Te preocupa?
-¿Si me preocupa? Si el suelo se rompe, en dónde caemos, ¿me lo podés explicar? ¡¿En dónde caemos, Rogger?!
-Carmela, es muy simple... Verás, si el suelo se rompe... (Mira bajo sus pies, gira la cabeza, gira el torso entero. Mira nuevamente bajo sus pies. De su bolsillo saca una lámpara de bajo consumo) ¡si el suelo se rompe entonces caemos donde todos!
(Carmela ríe, llora, vuelve a reír, finge llorar)
-¿Te preocupa, Carmela?
-Me preocupa la vida, Rogger. La vida mía, y la tuya... ¡nuestra vida, Rogger! Si el suelo se rompe y entonces caemos donde todos, ¿para qué uno se esmera en ser uno? O, en nuestro caso, en ser dos, ¿para qué nos esmeramos en ser dos si luego caemos donde todos?
-La Vida, Carmela, no uses esa palabra. Es peligroso... sí, es muy peligroso hablar de la Vida cuando el suelo se rompe. Y no metas a Dios en esto, ciertas conjugaciones anticipan el comienzo del caos. Mejor mantenerse callados.
(Carmela ríe, se averguenza. Intenta recomponerse, vuelve a reír. Se recompone.)
-Entonces callemos, hagamos el amor.
-(Enciende un cigarro) Me preocupás, Carmela. Si te asusta tanto que el suelo se rompa, no quiero ni imaginar el día en que el cielo se caiga.
-El cielo ya cayó, Rogger. Y yo caí con él, me explotaron los sueños como a dos tetas imaginarias. No entendés nada, ¿verdad?
-Sólo entiendo que estoy roto. Como el suelo, como el cielo, como vos, ¡y como nosotros también! Tenés razón, Carmela... callemos, hagamos el amor.

1 de enero de 2011

¡Felisa, me muero!

Sería muy hipócrita de mi parte sostener que este año 2010 fue tan sólo un más de mis 19. Tengo una muy mala relación con la hipocrecía, pero a los enemigos mejor tenerlos cerca. Así que les voy a manifestar, muy ficticiamente, lo siguiente: EL 2010 FUE UN AÑO COMO CUALQUIER OTRO.
No me crean, no siempre tienen que creer -al menos a mí no siempre tienen que creerme, más bien cuídense de caer en las trolas que muchas veces afirmo-. El 2010 fue mucho más de lo que esperaba, excedió -para variar- mis expectativas en cualquier sentido.
Y ahora vamos por más 2011, vamos por mucho-mucho más.

31 de diciembre de 2010

1880


Manos corrompidas en el temblor de la noche, cuerpos exhaustos que nacen y mueren en un sin fin antológico.
Garabatean un nombre que el tiempo se encargó de borrar. Una imagen sepultada entre pestañas, un perfume que anticipa la inevitable vuelta atrás.
Nada. La nada misma somos en este tango de carnes, y lo poco que nos queda por cordura se pierde en cada beso vencido.

13 de septiembre de 2010

Y de yapa te quiero

Arroz con leche me quiero casar. Lávenme la boca con agua y jabón, prohíbanme volverlo a decir. Se está bien así, se está muy bien.

11 de septiembre de 2010

De cero


Putas las horas disipadas en la vaga acción de cambiar de página. Nunca la carne, nunca la sangre. Libertad de conjeturas humilladas en palabras, mías y a veces tuyas. La incesante extrapolarización de lo mucho y lo poco. La poesía más cagada de hambre.
Y allá en lo estoico estás vos, allá donde el sueño es contradictorio y fríamente imperturbable me hostigás excéptico. Oliendo a yerba fresca o a libro por comprar, pero nunca a rito escarlata.
La dictadura del mudo, oda que sabés de memoria, toma mi vida por el cuello y en una suerte de esbozo pesaroso profana mi veto hasta evacuar toda duda.
Invitados a ahogarse en el texto más arcaicamente escrito, cubierto de semen y bálsamo de monja, nos enamoramos un poco más del otro y un mucho más de nosotros mismos.